Averías de coches comunes

La conducción eficiente del coche evita averías comunes

Si conduces bien evitarás problemas mecánicos típicos.

A la hora de conducir nuestro coche debemos de tener en cuenta que las malas prácticas al volante derivarán a la larga en una visita a nuestro taller para reparar las averías que hallamos causado por una conducción inadecuada.

Tenemos que tener en cuenta que cada coche es diferente y dependiendo de sus prestaciones habrá que tratar de forma diferente a cada vehículo a la hora de conducirlo.

A continuación os contamos algunas casos comunes que se dan al conducir mal, o demasiado bien…

Averías por mala conducción:

Equivocar el  combustible al llenar el depósito.

Aunque no es derivado de la conducción resulta que este problema ocurre con frecuencia cuando se usan distintos coches, por ejemplo, cuando un conductor dispone de un coche de empresa y de otro personal, es más común de lo que parece equivocar el diesel y gasolina a la hora de repostar. La avería en cuestión supondrá una reparación costosa debido a que se tiene que drenar el motor y limpiar los filtros.

Junta de la culata.

Este fallo se debe generalmente a un aumento de la temperatura provocado por incrementar las revoluciones del vehículo al pisar a fondo. Puede ocurrir al no cambiar de marcha y revolucionar más de la cuenta una marcha corta o por forzar una marcha larga en situaciones que el vehículo no tiene fuerza suficiente. (pendiente pronunciada). Al aumentar considerablemente la temperatura deformando la culata. Es una de las reparaciones más costosas.

Sistema de recirculación de gases.

Aunque parezca inapropiado, debido a una conducción demasiado correcta nos olvidamos de revolucionar mínimamente el coche generando una acumulación de partículas que terminaran obstruyendo los conductos de admisión. Se recomienda revolucionar de vez en cuando el coche. No hay que abusar de esta medida ya que podríamos incurrir en la avería anterior. Unos parámetros adecuados es quedarse entre las 3000 y las 3500 revoluciones, situación que puede ocurrir por ejemplo cuando nos incorporamos a una autopista o vía rápida.  Este tipo de problemas ocurren sobre todo en vehículos que circulan constantemente por núcleos urbanos sin necesidad de acelerones.

Avisos de avería del cuadro de mando.

Cuando el vehículo nos avisa de una avería en color amarillo anaranjado nos está informando de un malfuncionamiento(depende del coche). El problema es que muchos conductores siguen conduciendo incluso cuando el piloto es rojo. Ante un aviso luminoso rojo en nuestro cuadro de mandos debemos de para el vehículo inmediatamente ya que nos está avisando de una avería. En caso de no hacerlo, podemos empeorar mucho más la avería e incluso causar otras derivadas.

La palanca de cambios.

Este caso era desconocido por muchos conductores con el mal hábito de conducir con una mano constantemente en la palanca de cambios. Las vibraciones que tiene son naturales y si sujetamos con fuerza la palanca podemos llegar a estropear la caja de cambios con su correspondiente coste de reparación que no es precisamente bajo.

Embrague constante.

Otro mal hábito de los conductores y que puede derivar una costosa reparación es el abuso del embrague. Es típico de conductores que prefieren usar el embrague al punto muerto en semáforos o paradas aunque también se da en aquellos que lo pisan al frenar. En este último caso, aunque la sensación puede ser de una conducción más suave, realmente no tenemos el control total de la frenada y es más peligroso además de que el desgaste del embrague es mayor. Se recomienda anticipar la frenada con el freno motor, o reducción de marchas, para tampoco abusar de los frenos que sufren un mayor desgaste. El resultado es la sustitución del embrague que también tiene un coste elevado.

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